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Cruce de la Cordillera central, hito que funcionará desde este lunes

La conectividad del país por carretera vivirá el próximo lunes 22 de noviembre, uno de los capítulos de mayor trascendencia en la historia colombiana con la entrega del Cruce de la Cordillera central.

Este conjunto de 60 obras construidas a lo largo de 30 kilómetros de doble calzada, entre los departamentos de Quindío y Tolima, une el suroccidente del país con el centro colombiano, e integra el programa del Gobierno nacional “Concluir, Concluir, Concluir”.

El Gobierno del Presidente Duque recibió un proyecto desfinanciado y prácticamente abandonado, con un avance que llegaba apenas al 54%. Además, contaba con serios problemas de calidad que amenazaban con su estabilidad.

La inversión total del circuito de obras ascendió a $2,9 billones, de los cuales, el Gobierno nacional destinó $620.000 millones, con los cuales se adjudicaron tres nuevos contratos y se creó una gerencia especializada dentro del Instituto Nacional de Vías (Invías) para el control y seguimiento exclusivo y permanente a la ejecución contractual y para la toma de decisiones en sitio. Se elaboró un cronograma detallado del proyecto y un sistema de control de actividades e inversiones.

El resultado de esta reorganización y del trabajo de más de 7 mil personas en las obras –con el liderazgo del Ministerio de Transporte– fue la construcción y finalización de 31 puentes, 25 túneles (incluido el de La Línea) y 3 intercambiadores viales.

Los 30 kilómetros de doble calzada van desde Calarcá, en el Quindío, hasta Cajamarca, en el Tolima.

El conjunto de obras consta de 15 túneles en el Tolima y 8 en Quindío, más los 8,6 km del Túnel de la Línea y su túnel interno de rescate (8,5 km). También, 16 puentes en Tolima y 15 en Quindío y los 3 intercambiadores viales.

Su puesta en servicio beneficia a diferentes sectores que son clave para el crecimiento del país, como el educativo, comercio, turismo, cultura, medio ambiente, social y transporte, entre otros.

Túneles y puentes

El Túnel de La línea es la obra más representativa e importante del cruce y por ella han transitado más de 1.500.000 automotores de transporte liviano y de carga.

Asimismo, el túnel de rescate ha adquirido gran relevancia en la ingeniería colombiana, pues es la única infraestructura con este propósito que tiene el país. Como se encuentra a 900 metros de profundidad, en sus inicios sirvió como piloto para conocer con mayor precisión las complejidades técnicas y geológicas de la montaña.

Las obras adelantadas desde 2018 dentro del Túnel de la Línea se enfocaron en estabilizar ocho fallas geológicas, entre ellas la conocida como La Soledad, considerada la segunda de mayor complejidad geológica y técnica en la construcción de túneles en el mundo. Además, se terminó el revestimiento de las paredes y la pavimentación de la vía.

La entrega del Túnel de La Línea marcó el antes y el después de la ingeniería colombiana, porque fue considerada por expertos como una obra “imposible”. Además, significó el punto de partida para el circuito de obras de Cruce de la Cordillera, dejando atrás los retos geológicos, de infraestructura y los que trajo la pandemia del covid 19.

Los 31 puentes del cruce suman 5 kilómetros, destacándose el de Yarumo Blanco, con una extensión de 643 metros.

Este viaducto representa, además, la creatividad de la ingeniería colombiana. Su forma de herradura no es gratuita. Había que enfrentar las fallas geológicas de la zona y se intentó una maniobra única que nunca se había ejecutado en el país: se repotenció el puente y se aislaron sísmicamente las cargas que transmite el suelo a 5 de los 12 apoyos de la estructura.

Y los retos no pararon. En octubre de 2020, se presentó un gran movimiento de tierra en los kilómetros 37 y 39 de la vía Cajamarca-Calarcá, que provocó una emergencia de gran magnitud en el marco de la finalización del complejo de obras y cierres constantes del corredor vial.

Sin embargo, de nuevo el ingenio y la tenacidad colombiana permitieron que con un puente y con una metodología especial de tratamiento de taludes y estabilidad de cenizas volcánicas, a través de un diseño fast track, se logró solucionar este problema por etapas, para no interrumpir la operación de la vía nacional y garantizar la seguridad de los viajeros.