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Columna/ Empoderando vidas

Te juro que aprendí

Ayer, 17 de septiembre, se cumplieron 17 años de haberme encontré cara a cara con el cangrejo, 17 se escribe rápido pero es mucho tiempo, son 6.205 días vividos y he llegado lejos dando un paso a la vez.

Recuerdo las palabras de mi abuela Antonia, ella decía. “cada quien hace de su vida lo que quiere” y sin duda así lo he hecho, después del año 2004 hubo una segunda parte en mi vida , he hecho lo que he querido y sí que he vivido, me llene de pasión no solo por mi vida, me llene de pasión por la gente, para que tuviera al igual que yo, una oportunidad de ganarle tiempo al cangrejo, en estos 17 años he conocido miles de personas y he aprendido demasiado.

Aprendí de leyes sin ser abogada para proteger derechos, aprendí que la fe mueve montañas, aprendí que la vida no se valora lo suficiente porque todos pensamos que viviremos hasta llegar a viejitos y ahí tenía razón Pau Dones la vida son cuatro días y tres pasaron ya, por lo tanto aprendí a no perder el tiempo, porque siempre hay cosas para hacer, aprendí que un poquito de esperanza puede hacer un mundo de diferencia, aprendí que la inocencia y la fuerza de los niños es la mejor inyección de energía que puedes recibir, aprendí lo importante de los abrazos, los besos y los te quiero, esos te quiero que son de verdad.

Aprendí que quien quiere llegar lejos, tiene que ponerse de pie cada día y aunque haya tormenta aprender a caminar bajo la lluvia para terminar bailando en ella, aprendí que eso que llamamos adversidades son procesos de aprendizaje para mejorar tu vida si así lo quieres, aprendí que la gente te ve con los ojos que tú quieres que te vean, aprendí que los amigos de verdad son los que están en las buenas , las malas y las peores y que son escasos, aprendí que hay que tener la maleta siempre lista y hacer realidad los sueños, ve a donde quieras, conoce gente y lugares maravillosos, el cangrejo me dio esa oportunidad y hoy en muchos lugares del mundo tengo con quien tomar un café.

Aprendí a expresar lo que siento porque si no lo hago me perderé esa gran oportunidad y el tiempo no regresa, aprendí que amor se puede decir y sentir de muchas maneras diferentes, aprendí que no todos quieren salvar el mundo porque tienen sus propios intereses, pero cuando se tiene convicción, pasión y ética tu puedes salvar por lo menos una porción del mundo y ya con eso transformaste no solo tu vida, también la de otros y sentirás que ha valido la pena, aprendí que la vida da giros inesperados aunque sepas todos los pronósticos y es allí donde llegas a las encrucijadas y tienes que decidir, se cierra una etapa y se abre otra, aprenderás de nuevos caminos, a ir lento, a disfrutar más, a disfrutar los tuyos, valoraras lo verdaderamente importante en tu vida, valoraras a los que nunca han soltado tu mano, porque te sostienen cuando se doblan tu rodillas, valoraras los que te escuchan en silencio, es el aquí y el ahora, es la magia de la vida…

Gracias DIOS por regalarme 17 años de vida extra, gracias por darme la mejor madre del mundo escogió esperanza para mi nombre y me enseñó que con fe todo es posible, sin ella, sin sus enseñanzas y sin su infinita esperanza no lo habría logrado.

Gracias por mi fuerza al otro lado del océano, ha acompañado en silencio cada uno de mis pasos y sigue sosteniendo mi mano como el primer día, gracias por los míos que caminan a mi lado, han hecho del camino una experiencia diferente e inolvidable, gracias por el Dr Druker y su ciencia, cambió la vida de miles hace 20 años, gracias por la Dra Sossa y su brújula, me mostró que si sigues el camino se llega, gracias por las miles de personas que he conocido y que han permitido entrar a sus vidas, le han dado sentido a cada uno de mis pasos.

¿Qué vendrá de aquí en adelante? solo Dios lo sabe, estoy lista para los nuevos caminos, los nuevos cambios, en mi morral va la esperanza, la fuerza, los aprendizajes, la pasión, la energía, los afectos, respiro profundo y respiro vida…. por cierto no te olvides de vivir, un abrazo.

Nury Esperanza Villalba Suárez