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Gasoriente S.A. ESP presentó sus resultados en 2020

El 2020 fue un año diferente. Sin embargo, en Gasoriente se mantuvo la operación de manera continua, garantizando la seguridad en el suministro y distribución a los clientes de los 11 municipios y tres corregimientos, principalmente del departamento de Santander, dos de Bolívar y uno de Antioquia (municipios de Bucaramanga, Barrancabermeja, Piedecuesta, Floridablanca, Girón, Lebrija, Sabana de Torres, Puerto Wilches en Santander, además de los corregimientos de El Llanito, El Pedral, Puente Sogamoso; Cantagallo y San Pablo en Bolívar; y, Yondó en Antioquia).

Las inversiones alcanzaron en 2020, un total de $8.582 millones, de los cuales, principalmente $6.488 en mantenimiento de la red, $1.645 en expansión y $294 en adecuaciones. La utilidad neta fue de $34.991 millones, lo que representa un aumento de 42.1% frente al 2019. Asimismo, el Ebitda en 2020 fue de $29.958 millones, 7.4% menor al de 2019. En total, se vendieron 130 millones de metros cúbicos de gas, 2% menor al del 2019.

Los activos totales de Gasoriente en 2020 fueron de $162.887 millones, un aumento del 5.1% frente al 2019, mientras que el pasivo fue $88.160 millones y el patrimonio de $74.727 millones.

Entre marzo y julio de 2020 se aplicaron descuentos del 10% a los estratos 1 y 2 por un valor de cerca de $608 millones. De estrato 1 se acogieron, un promedio mensual de 35 mil clientes, mientras que del estrato 2 lo hicieron 48.000. Es decir que del total de clientes de Gasoriente, el 64% se acogieron al descuento. Del total de clientes residenciales y comerciales, se financió un promedio mensual de 34.740 clientes por un valor total, en los cinco meses, de cerca de $5.507 millones.

Igualmente, desde marzo hasta julio de 2020 se reconectaron 1.145 clientes residenciales de estratos 1, 2 y 3 sin el pago por este concepto con el propósito de que pudieran tener el servicio durante este periodo de la pandemia.

Los esfuerzos de Gasoriente se enfocaron en los temas de prevención y seguridad en su operativa, lo que incluyó el fortalecimiento de protocolos de bioseguridad en centros de atención en las operaciones de cara al cliente, con contratistas y por supuesto con los trabajadores, garantizando el desarrollo normal de sus actividades a través del trabajo en casa a quienes sus labores lo permitían, manteniéndolos seguros a ellos y a sus familias.