El pueblo en Canadá que resucitaron los colombianos

Actualmente decenas de colombianos habitan una pequeña población en Canada llamada Sainte-Clotilde, un pueblo que estuvo cerca de desaparecer por la falta de habitantes, sin embargo gracias a una migración de colombianos, el pueblo sobrevivó.

Con el objetivo de conocer esta historia y entender el porque de esta migración de colombianos, Latitud 435 entrevistó a Hatem Dasuky, quien fuera Cónsul de Colombia en Montreal, Quebec, Canadá, en él periodo 2005 a 2007, quien lideró el proceso de migración de refugiados colombianos.

Esta es la historia:

Sainte-Clotilde
Sainte-Clotilde

“Comenzaba el 2006 cuando llegó al Consulado Eva López, una pereirana carismática, vibrante, llena de energía y optimismo, que irradiaba una confianza y alegría contagiosa.

Eva era la Directora de  Integration communautaire des inmigrants (ICI) en Thetford Mines, Quebec.

Me dijo que en Sainte-Clotilde, un pequeño poblado de su región, habían cerrado la escuela por falta de niños y la fábrica más grande que daba empleo a sus habitantes estaba trabajando a media marcha porque no había mano de obra, en pocas palabras, el pueblo de 500 habitantes aproximadamente, moría lentamente”, cuenta Hatem Dasuky. 

Iglesia de Sainte Clotilde en Canadá

Y continúa. “Su población estaba principalmente compuesta por adultos mayores porque las personas que tenían edad para trabajar activamente, prefirieron salir en busca de otros trabajos a las grandes ciudades”

“Con este panorama, Eva me propone que busquemos unas buenas familias, con niños pequeños, que estén interesadas en dejar Montreal para irse al campo”

“Y comenzamos el experimento”, dice Dasuky con emoción.. 

“Hice una visita a la región para conocer, hablar con las autoridades y explorar cuáles serían las condiciones de nuestros connacionales.

Eva me presentó al Alcalde de Sainte-Clotilde, me llevó a ver la escuela que estaba cerrada, recorrimos las pocas calles del pueblo, estaba tan entusiasmada como yo. Se trataba ni más ni menos que cambiar para siempre la vida de varias familias colombianas residentes en Canadá”.

“Regresé a Montreal con la ilusión de conseguir unas cuantas familias, que comencé a entrevistar.

Los primeros que llegaban venían de zonas rurales de Colombia, desplazados por la violencia,  por lo que podrían gustarles la propuesta, pero temía que el frío los asustara. Debía decirles que era un lugar para trabajar y los niños estudiar, justo para familias, no era un destino de diversión para jóvenes estudiantes o personas solteras”. Cuenta el Cónsul Hatem Dasuky 

“Luego de escoger unas 10 familias que en promedio comprendían 40 niños, armamos un viaje con Eva a la región para que ellos vieran si aquel sería el lugar apropiado para sus nuevas vidas”.

“La escuela pública, era de primera categoría, tenia unas locaciones impecables, pupitres nuevos y una dotación que no tenía nada que envidiarle a las más costosas de las escuelas privadas de cualquier país de America Latina” 

No se sabía quienes estaban más contentos, si los nuevos migrantes, los profesores o Eva y yo”

“La escuela abrió y se llenó de alegría, en las calles aledañas donde reinaba el silencio, ya se escuchaba la risa de los niños jugando, los abuelitos del pueblo salían sorprendidos a ver a sus nuevos vecinos y la fábrica que estaba a punto de cerrar comenzó a entrenar mano de obra nueva y fresca….se podría decir que los colombianos resucitaron a Sainte-Clotilde” Concluye Hatem Dasuky.