
La selección Colombia quedó eliminada del Mundial 2026 luego de una presentación en la que alcanzó a ilusionar no solo a sus seguidores, sino a especialistas del fútbol que calificaron al combinado nacional como una sorpresa. Por eso su derrota ante Suiza se siente para muchos como prematura.
Pero ¿qué pasó con la selección? El conjunto dirigido por Néstor Lorenzo quedó fuera de la cita mundialista tras mostrar deficiencias físicas, escasez de goles y debilidad mental desde los once pasos, un escenario que volvió a evidenciar la falta de fortaleza sicológica del plantel en las instancias definitivas.
El equipo nacional llegó al torneo arrastrando elogios previos, pero se despidió tras enfrentar a rivales de alta exigencia física como Congo, Ghana y, finalmente, Suiza, conjunto que descifró el planteamiento técnico colombiano y forzó la caída del combinado sudamericano.
Lo primero que vale la pena decir es que hay puntos destacados en este Mundial: Los centrales Dávinson Sánchez y Jhon Lucumí cumplieron a cabalidad, Daniel Muñoz fue goleador (2), Gustavo Puerta fue la gran revelación y Jhon Arias fue inagotable.
El análisis del rendimiento individual sitúa a James Rodríguez como uno de los puntos críticos de la participación colombiana. El mediocampista ofensivo llegó a la cita mundialista con apenas una docena de partidos disputados en el último semestre, lo que impidió que alcanzara el nivel óptimo requerido para la alta competencia.
A pesar de las expectativas generadas por su nivel mostrado en 2024, la falta de continuidad en su club pasó factura tanto a su desempeño personal como al funcionamiento colectivo del equipo, que resintió la baja forma de su portador de la camiseta número ’10’.
Luis Díaz, actual jugador del Bayern Munich y principal referente técnico del seleccionado, no logró sostener la regularidad esperada. Fatigado por la alta exigencia de la temporada europea, el delantero guajiro finalizó el torneo con un registro de un gol y una asistencia, mostrando un desgaste físico notable que limitó su capacidad de desequilibrio en los tramos finales de los compromisos.
A la baja producción de las bandas se sumó la intrascendencia de los centrodelanteros. Las actuaciones de Luis Suárez, Juan Camilo Hernández y el lesionado Jhon Córdoba dejaron al equipo sin una referencia de área contundente. El cuerpo técnico, liderado por Néstor Lorenzo, optó por mantener el esquema habitual en lugar de reubicar a Díaz en posiciones más centralizadas, una decisión que acentuó la falta de gol durante el certamen.
El aspecto mental y la gestión de la competencia interna también formaron parte de los detonantes de la eliminación. Analistas deportivos como Radamel Falcao García señalaron la falta de confianza y de preparación sicológica al momento de afrontar las tandas de penaltis.
Asimismo, se cuestionó la gestión de la titularidad en el mediocampo defensivo y creativo; mientras que en la primera línea se promovió una competencia abierta con futbolistas como Gustavo Puerta y Richard Ríos, en la zona de creación no se dio la misma alternancia entre James Rodríguez y Juan Fernando Quintero, lo que limitó las variantes ofensivas del equipo.
La eliminación de la Selección Colombia también estuvo marcada por el desgaste acumulado. El calendario del torneo obligó al equipo a realizar más desplazamientos geográficos que sus rivales directos. Adicionalmente, el planteamiento de juego propuesto por Lorenzo demandó un alto consumo energético para superar a rivales de gran despliegue atlético como Congo y Ghana, situaciones que mermaron la respuesta física del plantel en las fases decisivas del campeonato.
