
La selección colombiana empató el martes 1-1 ante Alemania en su debut en la Copa del Mundo sub-17 de Catar, en un partido de ida y vuelta marcado por el tempranero gol de los germanos.
Tras el saque de centro, el conjunto alemán atacó y marcó el 1-0 a los 18 segundos por medio de Toni Langsteiner, en una acción poco afortunada del meta ‘cafetero’ Jorman Mendoza. El tanto no amilanó a Colombia, que trató de reponerse del golpe inicial y jugar de tú a tú a Alemania.
Sin embargo, la primera parte terminó sin grandes ocasiones para uno y otro equipo y con la victoria momentánea por la mínima de los alemanes.
Colombia tuvo otro gran susto al salir de vestuarios después de que Alexander Staff estrellase un remate en el palo. La selección sudamericana continuó peleando el empate y estuvo a punto de encontrarlo en una espectacular jugada individual de Criss Macías en el minuto 50.
Ahí comenzaron los mejores minutos de Colombia en el encuentro. En un aluvión de ocasiones, Juan Catano pescó un rechace en el área y remató a la red para marcar el empate, 1-1 (min.57). El esfuerzo hizo mella en el equipo ‘cafetero’, que terminó replegado en su área aguantando la ofensiva final alemana, pero salvando un punto en su estreno en el campeonato.
Ahora la tensión del debut no pesa más y, contra El Salvador, próximo rival, debe llegar el momento del lucimiento. ¿Cómo? De lo que se hizo bien, ¿qué hay que fortalecer? ¿Qué es necesario corregir? Aquí, las tareas urgentes antes del partido del próximo viernes:
1. Paciencia, actitud, ambición
La buena noticia es que recibir un gol de los alemanes a los 15 segundos de juego no resultó una barrera inspuerable para el elenco nacional. Aunque hubo que esperar hasta los 57 minutos para el empate de Cataño, la realidad es que se intentó todo: en jugada, en pelota quieta, en el juego externo y luego en el interno. Hubo paciencia para esperar a que los alemanes, que parecían indestronables, cometieran el error. La actitud fue siempre de ir por más y la ambición, como pasó recientemente con la Sub-20, no fue negociable.
2. Precisión, la deuda pendiente
Sin embargo, hay que decir que se pudo trabar de más por culpa de un defecto común a todos los chicos: la precisión. Se sufrió cuando en la recuperación se perdía demasiado rápido la pelota y después, en ataques que parecían letales, cuando hubo problemas para acertar los pases o los remates a puerta y ser resolutivos en el último cuarto. De poco sirve ser ambiciosos si no se puede ser preciso, más en categorías formativas. Eso hay que corregirlo.
3. Las dudas por las cargas físicas
Lo que al final dejó un halo de preocupación fue la manera como remató el elenco nacional en la parte física. Es verdad que, por culpa del gol de camerino, trabajó mucho más el equipo colombiano que su rival, pero tanto como para ver jugadores tirados en el campo a falta de diez minutos más el descuento, no es una imagen que invite al optimismo. Más que perder tiempo fueron problemas de calambres y físico agotamiento. Vale que Freddy Hurtado lo revise y tome medidas, pues los asiáticos de Corea del Norte, que lideran el grupo G, no van a perdonar.
