Investigadores y estudiantes crean postres que ayudan a prevenir enfermedades no transmisibles

La Universidad ECCI impulsa un innovador proyecto académico y social con ‘Dulce antojo: postres para prevenir y manejar enfermedades no transmisibles (ENT)’, una iniciativa que articula la gastronomía y la nutrición para transformar la manera en que se conciben los postres en el cuidado de la salud.

El proyecto es liderado por el investigador Juan Pablo Morales Basto junto a un equipo de estudiantes del programa de Tecnología en Gestión Gastronómica, quienes pertenecen al semillero de Alimentación con Sentido Social del grupo de investigación en gastronomía GACI.

Postres que cuidan la salud

En Colombia, las ENT representan el 76% de la morbilidad, según el Ministerio de Salud, y su tratamiento suele implicar restricciones alimenticias que impactan la vida diaria de los pacientes.

Con este panorama, el recetario busca ofrecer postres que mantienen el sabor, la textura y la presentación atractiva, pero que cumplen con estrictos lineamientos nutricionales adaptados a estas
condiciones clínicas.
“El propósito es devolver el placer de comer a pacientes que han visto limitada su dieta por la enfermedad. Desde la ECCI creemos que la alimentación puede ser, al mismo tiempo, saludable, emocionalmente significativa y sensorialmente atractiva”, afirma Morales.

Investigación aplicada desde la academia

El proyecto contempla un proceso investigativo de tres fases principales:

  1. Revisión de guías clínicas para definir requerimientos nutricionales en
    distintas patologías.
  2. Entrevistas y grupos focales con médicos y nutricionistas que orientan los
    ajustes alimenticios.
  3. Creación y validación sensorial de recetas de postres, evaluadas por
    expertos en gastronomía antes de su publicación.
    El resultado será un recetario publicado por la Editorial ECCI, acompañado de
    material audiovisual y ponencias académicas.
    Impacto social y académico
    Con esta iniciativa, la Universidad ECCI no solo aporta soluciones para mejorar la
    calidad de vida de los pacientes con ENT, sino que también fortalece la formación
    investigativa de sus estudiantes de gastronomía, quienes participan activamente
    en todas las etapas del proyecto.
    Además, el recetario busca inspirar nuevas investigaciones en el país, abriendo
    la posibilidad de que la gastronomía se consolide como un pilar en la prevención
    y tratamiento de enfermedades crónicas.
    “Dulce antojo” se convierte así en un ejemplo de cómo la innovación universitaria
    puede impactar de manera directa en la salud pública, demostrando que un
    postre puede ser un gesto de cuidado y bienestar.