Con un llamado a parar la violencia verbal y física y a acabar con la polarización, se realizó el sepelio del senador Miguel Uribe Turbay

Con gran dolor y preocupación por parte de la ciudadanía se realizó el sepelio del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, quien había sido víctima de un atentado el pasado 7 de junio en el que recibió un disparo en la cabeza que lo tuvo luchando por su vida durante dos meses, hasta su muerte el pasado lunes.

Uribe Turbay, tenía 39 años y era una de las figuras del partido Centro Democrático, partido fundado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien se encuentra detenido en su casa debido a una condena de 12 años por los delitos de fraude procesal y soborno.

Con una misa solemne en la Catedral Primada y honores militares, Colombia un adiós multitudinario a Uribe Turbay, en medio de la preocupación por una nueva expresión de violencia que se suma a la muerte de cientos de defensores de derechos humanos y de líderes sociales, la mayoría de las cuales está en la impunidad.

La eucaristía fue oficiada por el arzobispo de Bogotá, el cardenal Luis José Rueda, en presencia de los expresidentes César Gaviria (1990-1994), Ernesto Samper (1994-1998) y Juan Manuel Santos (2010-2018), así como de la exvicepresidenta Marta Lucía Ramírez.

El gobierno explicó que ni el presidente, Gustavo Petro, ni nadie del gobierno se hicieron presentes, debido a que la familia lo solicitó. El padre del asesinado senador, Miguel Uribe Londoño, dijo en su sepelio que «esta guerra tiene culpables y responsables. Lo sabemos. No tenemos ninguna duda de dónde viene la violencia. No tenemos duda quién la promueve. No tenemos duda quién la permite. Tenemos que plantar cara a esto y decir no más».

Miguel Uribe Turbay se había posicionado siempre como un firme opositor a las políticas de la izquierda colombiana, y en particular se había convertido en un contradictor feroz del presidente, Gustavo Petro, al que acusó en videos que circularon en redes sociales de ser cómplice de Pablo Escobar.

También acudió a despedir al senador del partido Centro Democrático una representación del Gobierno estadounidense formada por el subsecretario de Estado, Christopher Landau; el senador republicano Bernie Moreno y el jefe de la misión diplomática de ese país en Bogotá, John T. McNamara.

“Reconozcamos sinceramente que estos son tiempos de empobrecimiento ético y de polarización agresiva que nos arruina, que acaba con nuestro país. Sembremos semilla de paz y de esperanza”, dijo el cardenal en su sermón.

El purpurado expresó su sueño de que un día Colombia “se despertará con la noticia del triunfo de la justicia y de la paz, porque este país que amamos no puede seguir como un país de muertos”.

“Un día en nuestra patria las buenas semillas sembradas con lágrimas por tantas personas, hombres y mujeres en campos y ciudades, dará fruto abundante entre cantares de paz y de vida nueva”, expresó el cardenal Rueda.

Sin embargo, minuto antes, y en contravía de todos los llamados a desescalar el discurso polarizante y de hacer un llamado a la unidad contra los violentos, durante un homenaje que se le rindió a Miguel Uribe Turbay en el recinto del Congreso de la República, Gabriel Vallejo, director del Centro Democrático, leyó un mensaje del expresidente Álvaro Uribe en el que desconoció a las 5.773 víctimas del genocidio de la Unión Patriótica y señaló al presidente Petro de generar un discurso que instigó la muerte de Uribe Turbay.

Tal vez por eso no extrañó a nadie que mientras se oficiaba la misa fúnebre, desde la Plaza de Bolívar, en cuyo costado oriental está la catedral, llegaban gritos de “Justicia, justicia”, “Miguel no murió, Petro lo mató”, “Petro, asesino de policías, militares, líderes sociales y políticos” o “El pueblo unido jamás será vencido”, vertidos por simpatizantes del político asesinado, que en 2022 llegó al Senado con la mayor votación de su partido.