Antonio Navarro Wolff, adiós al último de los tres arquitectos de la Constitución de 1991

Antonio Navarro Wolff, uno de los líderes más emblemáticos de la izquierda y uno de los arquitectos de la Constitución de 1991, ha muerto este domingo a los 78 años. Su familia lo ha confirmado a través de un comunicado en el que señala que el lunes anunciará los arreglos funerarios para que la ciudadanía pueda despedirse. “A nuestro querido Antonio, el Hombre de la Paz, lo llevaremos siempre en lo profundo de nuestros corazones”, se lee en el texto.

El veterano líder de izquierdas fue uno de los comandantes de la guerrilla del M-19 que impulsó el acuerdo de paz de 1990. Junto al conservador Álvaro Gómez y el liberal Horacio Serpa, lideró la Asamblea Constituyente de 1991 que derivó de ese proceso. Después, fue casi todo en la política colombiana: ministro de Salud, congresista, alcalde de Pasto y gobernador de Nariño. Su voz conciliadora se mantuvo presente en el debate público hasta sus últimos días.

Tras conocerse la noticia, distintas personalidades y ciudadanos acudieron a sus redes sociales para expresar sus condolencias, recordar el legado de Navarro Wolff y despedir a quien fue uno de los protagonistas de la historia política reciente del país.

marcó la historia de Colombia por su apuesta decidida por la paz. Apenas un mes y medio después de la desmovilización de la guerrilla, su compañero Carlos Pizarro fue baleado en un avión que volaba entre Bogotá y Barranquilla. El responsable fue el jefe paramilitar Carlos Castaño, en connivencia con los servicios de inteligencia del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). A pesar de que los dos líderes del M-19 habían acordado volver al monte si asesinaban al otro, Navarro incumplió su promesa y llamó a enterrar a Pizarro en paz. “No lo hice [retomar las armas] porque la gente no nos dejó; nos rodearon, nos abrazaron, nos dijeron: ‘Quédense, los necesitamos, los queremos, los apreciamos, los apoyamos”, rememoró hace unos años en una entrevista con este periódico. “A Pizarro se lo dije en ese momento desde el corazón: ‘No voy a poder cumplir la palabra porque Colombia no nos deja”.

Unos meses después, Navarro se convirtió en el primer colombiano en 150 años en tomar posesión de un ministerio sin ser liberal o conservador. “Cuando se le palmea la espalda, la mano tropieza con un hueso. El flamante ministro es flaquito. Antonio Navarro Wolff, de 42 años y ojos azules, va a necesitar mucha protección si quiere salir con vida”, reseñaba una crónica de este periódico en el día de su jura como ministro de Salud de César Gaviria (1990-1994), en un despacho gris del centro de Bogotá. “En esta ocasión, la marcha no es por los montes, sino a través de las instituciones”, agregaba la nota, titulada Del monte al ministerio. Navarro, por su parte, contaba con naturalidad que había planes para asesinarlo. Ya sentado en el sillón de ministro, satisfacía la curiosidad de los periodistas que hurgaban sobre su vida anterior.

“Nacimos en ráfaga, cinco hijos en cinco años. Yo soy el mayor (…) Rezábamos el rosario todos los días. [Mi mamá] nos enseñaba a estar siempre arreglados, a estudiar, a portarnos bien en la mesa”, relataba el político, que nació en sureño departamento de Nariño, se crio en Cali y se formó como ingeniero sanitario en la Universidad del Valle. En mayo de 1985, mientras desayunaba en una cafetería en su ciudad adoptiva, le lanzaron una granada que le produjo serios destrozos en las piernas, la lengua, los oídos y los nervios del brazo derecho. Décadas después, se tocaba la prótesis cuando hablaba de la reconciliación que necesitaba Colombia. “Yo ya perdoné a los que me lanzaron esa granada”, apuntaba.

No participó de la violenta toma del M-19 del Palacio de Justicia en noviembre de 1985: convalecía de sus heridas en La Habana, tras ser operado en México, y estaba apartado de la cadena de mando. Sin embargo, se disculpó en nombre del M-19 por el centenar de muertos que produjo el accionar guerrillero y la aún más sangrienta represión militar que lo sucedió. “Desde el principio, me pareció una equivocación de marca mayor. Hoy y mil veces, las que sean necesarias, pediremos perdón a todas las familias que perdieron la vida, o que jamás volvieron a ver a sus seres queridos”, escribió en Una asamblea que transformó el país (Intermedio, 2021), su libro de memorias.

Tras unos meses en el Ministerio de Salud, el siguiente gran capítulo de su vida fue la Asamblea Constituyente de 1991. La Alianza Democrática M-19, el sucesor político de la guerrilla, obtuvo el 27% de los curules en las elecciones de diciembre de 1990 y se convirtió en la tercera fuerza electoral del país. La nueva Constitución, elaborada tras cinco meses de debates, reemplazó a la conservadora de 1886 y estableció cambios radicales en la vida política, económica y social de Colombia: la posibilidad de organizar consultas populares, la consagración de los derechos humanos y de los pueblos étnicos, la creación de figuras como las del vicepresidente, el fiscal general y el defensor del Pueblo. “Es el trabajo colectivo del que ha sido testigo nuestra generación”, destacó Navarro en la promulgación, antes de enumerar la participación de indígenas, sindicalistas, aristócratas, exguerrilleros, religiosos, ateos y políticos tradicionales. “Las puertas del porvenir están abiertas y, a través de ellas, se asoma el nuevo país”.

Sufrió una dura derrota en las elecciones presidenciales de 1994, en las que quedó relegado a un lejano tercer puesto con el 3,8% de los votos. Dio entonces el salto a la política de su natal Nariño y fue electo alcalde de Pasto, la capital departamental. Impulsó la creación de cabildos ciudadanos para la elaboración de los presupuestos, un sistema que luego replicó como gobernador del departamento (2008-2012). Fue, además, representante por Bogotá (1998-2002) y senador (2002-2006; 2014-2018). En el medio, entre enero y marzo de 2012, fue secretario de Gobierno de la Alcaldía de Gustavo Petro en Bogotá. Aunque tuvo desacuerdos con el dirigente que luego asumió el liderazgo indiscutido de la izquierda, no los ventiló públicamente.

La muerte de su hijo en 2015 lo apartó de la primera línea política. Mantuvo la copresidencia de la Alianza Verde, un partido centrista que abanderó la lucha contra la corrupción y en los últimos años se deshizo en peleas intestinas. Desde allí, señaló que el centrista Sergio Fajardo podía ser una alternativa en las elecciones presidenciales de 2022. “Petro no es el único que tiene alternativas para cambiar a Colombia”, dijo sobre la elección que finalmente ganó el izquierdista. En los años siguientes, defendió la Constitución de 1991 ante las propuestas del presidente, antiguo miembro del M-19, de reformarla. “No luce necesaria una nueva Asamblea Nacional Constituyente en estos momentos”, declaró en marzo de 2024.

Sus últimas apariciones públicas fueron para apoyar al senador de izquierdas Iván Cepeda en su fallida candidatura presidencial para suceder a Petro. En abril, lo acompañó durante un acto en una plazoleta del occidente de Bogotá para sellar la adhesión de la Alianza Verde, un gesto que se interpretó como un distanciamiento parcial del candidato de la propuesta de reformar la Constitución. Unos meses después, antes de la segunda vuelta, participó de una reunión del aspirante presidencial con dirigentes cercanos al centro.

Navarro fue elogiado desde la derecha, un gesto poco común en un país partido en dos por la polarización. El expresidente Álvaro Uribe ha reconocido la capacidad de su adversario para tender puentes. “Su pensamiento contrario no afectó una relación respetuosa”, ha dicho sobre la época en la que Wolff fue gobernador de Nariño. El exmandatario derechista Iván Duque ha rememorado que ambos fueron compañeros en la Comisión Tercera del Senado: “A pesar de nuestras diferencias políticas, fuimos capaces de llegar a acuerdos y construir una amistad en la que primaron siempre la sinceridad, la franqueza y el respeto por el otro”.

El senador Iván Cepeda se pronunció en un mensaje de condolencia en el que destacó su trayectoria y su aporte a la historia política de Colombia.

Figuras políticas como Humberto de la Calle también recordaron los momentos en los que trabajaron juntos, recalcando su vocación de servicio y su búsqueda del bien común.

Estas fueron sus palabras:

“Me correspondió interactuar con Antonio Navarro Wolff en diversos momentos cruciales de la vida pública, en especial cuando trabajamos en la expedición de una nueva Constitución en 1991, él como Copresidente de la Asamblea y yo como Ministro delegado del Gobierno. Puedo testimoniar sobre su vocación de servicio, sus miras afincadas en la búsqueda del bien común, su inteligencia y su liderazgo constructivo. Mucho de la Constitución, que recoge un enorme consenso nacional, se le debe a él. Hace parte de un legado que en estos momentos es digno de protección y salvaguarda. Lamento la muerte de Antonio y envío mi mensaje de condolencia a su familia, sus allegados y sus amigos”.

Por su parte el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, envió un mensaje de condolencia reconociendo el papel de Navarro Wolff en la reconciliación nacional y su legado como presidente de la Asamblea Constituyente de 1991.

El expresidente Ernesto Samper Pizano lamentó el fallecimiento de Antonio Navarro Wolff, a quien calificó como un compañero de luchas políticas:

“Lamento mucho la desaparición de Antonio Navarro Wolff, mi colega de gabinete y compañero de luchas políticas por la paz. La historia le reconocerá el gesto de grandeza, serenidad y convivencia que tuvo cuando asumió la dirección del M-19 tras el asesinato a Carlos Pizarro. Descanse en paz”.

El excandidato presidencial Sergio Fajardo expresó un mensaje tras la muerte del político y exmilitante del M-19. Aseguró haber trabajado con “un líder decente con quien se podía conversar”.

Por su parte, el exalcalde y dirigente sindical Luis Eduardo Garzón destacó la transparecnia y carácter de Navarro Wolf.

El mensaje del expresidente Iván Duque destaca la amistad y el respeto que construyó con Navarro Wolff, pese a sus diferencias políticas, así como su papel en la búsqueda de acuerdos y en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991.

uan Manuel Galán, desde el Nuevo Liberalismo, lamentó la muerte de quien consideró un protagonista de los momentos históricos más fundamentales del país.

La saliente embajadora de Colombia en UK, Laura Sarabia, despidió a un hombre que en sus propias palabras “hizo de la paz un camino para transformar el país”.

“Colombia despide a Antonio Navarro Wolff, un hombre que hizo de la paz un camino para transformar el país y de la democracia una oportunidad para construir una sociedad más justa. Su legado en la Constitución de 1991 nos recuerda que las grandes transformaciones requieren diálogo, acuerdos y valentía para superar nuestras diferencias. Honrar su memoria es mantener vivo ese propósito de país. Paz en su tumba. Mi solidaridad con su familia y seres queridos”.

El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, se unió a los mensajes de condolencia y manifestó su dolor por la muerte de quien fuera uno de sus compañeros de trabajo por el país.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *