
Como si los bolsillos de los colombianos pudieran soportar un impuesto más, o como si la lucha contra la corrupción estuviera dando los resultados que exige la ciudadanía desde hace años, el Gobierno radicó una nueva reforma tributaria por 26,3 billones de pesos.
En los últimos 15 años en el país se han aprobado ocho reformas tributarias por 77 billones de pesos. La última de ellas se aprobó en 2022 al comienzo de este Gobierno y sumó 19,7 billones de pesos.
Durante el gobierno de Iván Duque, que precedió a Petro, se aprobaron tres reformas tributarias por un total de 31,7 billones de pesos. Y durante los dos gobiernos de Juan Manuel Santos, quien durante su campaña dijo que firmaría en piedra que no impondría más impuestos, se aprobaron cuatro reformas por 30,5 billones de pesos.
De tal forma que, si llegara a aprobarse el proyecto como lo radicó el Gobierno, lo cual es improbable pues se avecinan las elecciones y el gobierno no cuenta con mayorías en el Congreso, se estarían aprobando dos tributarias por un valor de 46 billones de pesos.
De lejos, mucho más de lo que se aprobó en las cuatro tributarias de Santos o en las tres de Duque. Y todo eso, sin que la corrupción disminuya y sin que se muestren resultados destacados en la lucha contra la evasión.
Colombia obtuvo 39 puntos sobre 100 en el índice de percepción de la corrupción 2024 de Transparencia Internacional. Este resultado fue peor que el del año 2023 y dejó al país en el puesto 92 entre 180 países evaluados.
La corrupción administrativa y política desangra al país y los diferentes gobiernos, en lugar de enfocarse en reducirla a cero e imponer sanciones a los corruptos y recuperar el dinero, siempre miran al bolsillo de los colombianos para crear nuevos impuestos.
El ministro de Hacienda Germán Ávila había anticipado que esta nueva reforma tributaria incluye impuestos para los juegos de suerte y azar en línea, al sector de hidrocarburos, a los licores y tabaco, entre otros.
También se incrementará la progresividad de los impuestos sobre la renta y el patrimonio. Asimismo, se van a revisar integralmente los beneficios tributarios del IVA aplicados al consumo de bienes y servicios que hoy consumen mayoritariamente las personas con mayores ingresos.
Eso sí, el jefe del Ministerio de Hacienda aclaró que “ningún alimento de la canasta familiar va a ser gravado con el IVA”.
En materia de combustibles, se contempla dentro del articulado que las tarifas de IVA para la gasolina, tendrá un aumento gradual del 10% para el año 2026 y del 19 por ciento para 2027, por su parte el ACPM tendrá un IVA del 10% los años 2026 y 2027 y en 2028 pasará a tener un impuesto del 19%, a través del ingreso al productor.
En lo relacionado con el impuesto de renta para personas naturales se amplía la base gravable a personas con ingresos de $4 523,341, con tasas marginales que van hasta el 41% para los ingresos.
La reforma, contempla también un impuesto especial para la extracción de hidrocarburos y carbón que tendrá una tarifa del 1% sobre la primera venta o exportación de carbón y aceites.
Instituciones financieras, aseguradoras y comisionistas de bolsa, entre otras, liquidarán 15 puntos adicionales en su impuesto sobre la renta, alcanzando una tarifa del 50%.
La radicación de esta reforma ocurre en medio de la discusión del Presupuesto General de la Nación para 2026, en el que el Gobierno incluyó ese monto de la reforma dentro de las cuentas, pese a que la tributaria todavía no estaba radicada.
