
El féretro con el cuerpo del asesinado senador y precandidato del Centro Democrático Miguel Uribe Turbay fue objeto ayer de un sentido homenaje por parte de cientos de personas que llegaron hasta el Congreso de la República para despedir a quien consideraban una promesa política.
Uribe Turbay falleció el lunes pasado luego de dos meses de luchar por su vida tras el atentado del que fue víctima el pasado 7 de junio, en el que recibió un disparo en la cabeza y otro en la pierna por parte de un menor de edad, en lo que se considera una falla protuberante por parte de su esquema de seguridad, que permitió que el joven se acercara a casi dos metros a Uribe mientras este hablaba en un parque de Bogotá con la comunidad.
El magnicidio ha sacudido al país y rememora épocas aciagas en las que el poder del narcotráfico y su alianza con grupos paramilitares y políticos y miembros de la fuerza pública corruptos, acabaron con la vida de candidatos presidenciales como Luis Carlos Galán, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro Leongómez.
Por esta razón, muchas personas hicieron fila ayer alrededor del Congreso y hasta la Plaza de Bolívar para esperar su turno de acercarse al féretro y poderle rendir homenaje en silencio durante unos segundos.
Muchos de quienes se acercaron al Congreso y de quienes le rindieron homenaje en otras ciudades del país, consideran que Miguel Uribe Turbay fue asesinado por sus creencias políticas, en oposición al gobierno del presidente, Gustavo Petro. Sin embargo, las causas del crimen no se han establecido, pese a que las autoridades han actuado de forma rápida y capturaron no solo al menor que los asesinó, sino a otras cinco personas involucradas de forma directa en la ejecución del crimen.
Nada se sabe hasta el momento de los autores intelectuales, aunque una de las líneas de investigación señala a alias el ‘zarco Aldínever’, jefe de una de las disidencias de las Farc conocida como Segunda Marquetalia, como el presunto determinador del homicidio.
Sin embargo, el lunes pasado, el mismo día de la muerte de Uribe Turbay, el ministro de Defensa, el general Pedro Sánchez, confirmó que esa persona murió en una emboscada del Eln, ocurrida en territorio venezolano, al parecer por un desacuerdo en el tema de cargamentos de droga.
El general Sánchez reiteró, sin embargo, que las investigaciones no solo apuntaban a Aldinever como responsable del crimen y que se sigue desarrollando la investigación.
Los restos de Uribe Turbay permanecerán hasta hoy en cámara ardiente en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional.
Durante una ceremonia militar en otro punto de la ciudad, Petro pidió un minuto de silencio en homenaje a Uribe y aseguró que «expertos internacionales» ayudan a «determinar las causas reales» del magnicidio.
En las principales ciudades capitales del país se realizaron ayer homenajes póstumos al senador y precandidato presidencial fallecido el lunes a los 39 años.
En Bogotá, la Alcaldía decretó además tres días de duelo en memoria del político, que fue concejal y secretario de Gobierno de la ciudad.
Por su parte, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, que también decretó tres días de duelo, y el gobernador del departamento de Antioquia, Andrés Julián Rendón, asistieron a una misa oficiada por el arzobispo de esa ciudad, Ricardo Tobón.
Al oficio religioso, celebrado en el centro administrativo de La Alpujarra, acudieron además centenares de personas con banderas de Colombia, pancartas con la foto del político asesinado y mensajes de agradecimiento por sus ideas de «democracia y libertad».
Lo mismo hicieron el alcalde de Cali, Alejandro Éder, y la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, quienes encabezaron un homenaje con flores blancas en el centro de esa ciudad, la principal del suroeste de Colombia.
El gobernador del departamento de Santander, Juvenal Díaz, encabezó los actos en Bucaramanga, en los que recordó a Uribe Turbay como «un hombre bueno, inteligente y comprometido con Colombia» y destacó su «capacidad para unir, su rechazo al odio y su ejemplo de servicio público».
Díaz recordó la doble tragedia de Uribe Turbay pues su madre, la periodista Diana Turbay, fue asesinada en enero de 1991 tras haber permanecido secuestrada cinco meses por narcotraficantes del cartel de Medellín, dejando huérfano a su hijo que en ese momento no había cumplido los cinco años.
«No podemos permitir los colombianos que volvamos a las épocas de los 90 cuando se mataba a mucha gente, no se podía ejercer la libre movilización por Colombia y mucho menos la política de forma libre», manifestó el gobernador de Santander.
En Cartagena se celebró una misa por Uribe Turbay en la Catedral de Santa Catalina de Alejandría.
«Su muerte ha conmocionado no solo al ámbito político sino a un país entero (…) La violencia no puede campar a sus anchas en nuestra democracia. La barbarie con la que crecimos muchos no puede ser el futuro para nuestros hijos», expresó el alcalde de esa ciudad caribeña, Dumek Turbay.
