
Recorrer las calles de Medellín es sorprenderse de todo lo que ha logrado en sus
350 años de historia. Caminar por Carabobo hasta la plaza de las esculturas de
Botero, visitar el Jardín Botánico o el Parque Explora, pasar por Plaza Mayor y
Parques del Río, montar en el metrocable y visitar la comuna 13, conocer las
tradiciones campesinas en cualquiera de sus 5 corregimientos, por mencionar solo
algunas, son motivos suficientes para sentir un gran orgullo por nuestra ciudad.
Pero somos mucho más que nuestras calles y edificios. La esencia de Medellín
somos sus habitantes, quienes a diario aportamos para hacerla un mejor lugar
para vivir y visitar.
La gente de Medellín siempre tiene una sonrisa y una palabra amable. Gracias a
su empuje y verraquera ha logrado grandes proezas que han hecho de la ciudad
un modelo de progreso, resiliencia e innovación. Y lo mejor está por venir.
Yo tengo muchas razones para sentirme orgulloso de la ciudad que quiero, ¿y
vos?